MISTICISMO, CULTO OTOMIE Y RITOS PREHISPANICOS EN DIA DE MUERTOS

MISTICISMO, CULTO OTOMIE Y RITOS PREHISPANICOS EN DIA DE MUERTOS

POR: ALINA MILA FERNANDEZ

En Ixtenco se preservan las expresiones otomies ya que se celebra entre ritos nocturnos en el panteon alumbrados con velas y enormes ofrendas que sus habitantes efectuan en sus hogares de acuerdo a las creencias, que se han ido heredando de generación en generación.
El ultimo pueblo con una rica herencia Otomi de Tlaxcala, se distingue por el recibimiento a sus muertos con esmero y enormes altares y la mesa puesta con diversos platillos como: mole de guajolote, tamales, atole agrio, dulce de calabaza, pulque natural, pan de muerto y diversas frutas de temporada.
Todo esto lo ponen en cazuelas y ollas de barro, ademas de que no puede faltar el chiquehuite lleno de tortillas que hacen a mano las amas de casa de este municipio.
Asimismo Cipriano Hernandez Castillo Historiador de este lugar narra que entre los ritos practicados hasta hoy en dia, entre ellas es el colocar en la entrada de la casa una naranja con flores, que significa que ya se esta en espera de las almas, ademas de colocar los caminos de flores de cempasuchitl que en este municipio los colocan desde la calle para que sus seres queridos fallecidos se guien y lleguen hasta los enormes de altares de ofrendas que les prepararon ademas de las veladoras que iluminaran su camino.
Explico que entre las costumbres por ser pueblo que se dedica a la agricultura se coloca en las ofrendas un petate, huaraches, machetes y coton, pero una de las tradiciones mas importantes es el misticismo y culto wue se vive en la noche del dia primero.

NOCHE DE MUERTOS PARA VIVOS

Los Ixtenguenses se encuentran listos para celebrar y rendir honor durante hoy dia primero de noviembre, durante la denominada “La Noche de los muertos para los vivos”, en el municipio de Ixtenco, como cada año se lleva cabo y que es un evento ancestral para recordar a los antepasados y difuntos de este lugar.
Este acto comienza desde las ocho de la noche, donde se da ambientación en las tumbas y a los muertos con velas, veladoras y también luces tenues en todo el panteón durante esta noche, esto nace con la idea de seguir preservando las tradiciones y la cultura en el municipio y sus habitantes, al igual para los visitantes para que conozcan las costumbres de este lugar, asi lo narro Hernandez Castillo.
Asimismo describió que las veladoras son puestas en el pasillo del panteón encendidas en ambas aceras, ya que guían a los visitantes nocturnos a través de una noche semioscura que se convierte en una velada y un espectáculo asombroso y mistico, esta noche algunos habitantes acostumbran llevar sus alimentos y ofrendas a las lapidas de sus seres queridos, y se hacen ritos prehispanicos de culto con incienso. lo que significa que le dan la bienvenida a las almas.

TRADICIONES OTOMIES QUE NO TERMINAN

.En las honras funerales siguen siendo los moradores de Ixtenco, muy esplendidos con sus muertos. De costumbres antiguas por sus raíces indígenas otomiés; herederos de tradiciones familiares, son creyentes en la inmortalidad del alma y de la existencia de las ánimas que vienen a compartir un recuerdo. 
Actualmente la fiesta de los muertos goza de la mayor tradición en la entidad, con este motivo se desarrolla un tianguis especial, en el mismo se pueden adquirir aves para el sacrificio como son: gallinas, guajolotes etc., al igual huevos criollos, sahumerios, chepepextles, jarros, ollas, cazuelas, lebrillos de barro, además frutas de temporada, flores y pan de muerto, que se compran o elaboran en grandes cantidades, a la vez para justificar la excesiva adquisición siguen aplicando el proverbio otomí: lo que la boca dice la bolsa lo paga…y todos contentos, no faltan en este tianguis las calaveritas de azúcar, a las cuales se les agrega el nombre de las personas fallecidas, en fin se encuentra toda la materia prima necesaria para las celebraciones de todos santos, además de las tradicionales ceras artesanales, al respecto nos comenta el artesano en ceras: José Gabriel Rojas Larios quien elabora velas amarillas de cera de miel de abeja, que son ya contadas las familias que le realizan un pedido consistente en cuatro velas de un pabilo pero más larga y gruesa que la vela normal.
Expreso Cipriano Henandez que la tradición es formar una cruz con las velas orientadas a los cuatro puntos cardinales ya que sus llamas representan la ascensión del espíritu, sirven de guía a la vez que significan la luz que alumbra el camino.
Desde esta fecha, comienzan a participar todos los miembros de la familia, inician los hombres a escombrar un cuarto expresamente dedicado a los muertos, colocan una mesa grande, sobre ella un petate, aplicando su ingenio constara de siete niveles, mismos que pasará el alma del difunto para poder descansar. Se coloca una imagen del santo o virgen según a quien le tienen mayor devoción en el primer nivel, mientras que en el segundo se dedica a las animas del purgatorio, en el tercero se pone sal para los niños, en el cuarto va el pan de muerto, siendo el quinto para comida y fruta, en el sexto la foto del difunto del quien más afecto le tenía la familia y en el séptimo la cruz de un rosario hecho de tejocotes.
Las mujeres preparan los alimentos para la ofrenda, como el mole de guajolote, dulce de calabaza, tamales de haba, atole agrio con ayocotes y demás platillos basados en los gustos personales de cada familiar fallecido.
Los niños cortaran flores y pétalos para señalar el camino a las ánimas que nos visitaran, ayudaran en todo lo que puedan y felices irán por agua bendita al atrio de la iglesia de San Juan Bautista, lugar donde los mayordomos la proporcionan, mismo que se colocaran sobre la mesa de la ofrenda, dentro de un cantarito, igual servirá para regarla al finalizar el adorno de las tumbas de los difuntos en el campo santo.
Es asi como la festividad de todos los santos, máximo esplendor de las expresiones prehispánicas, españolas, mestiza y de la etnia otomí, cuyas tradiciones y creencias se entremezclan con profundo respeto. La población de Ixtenco, comparte sus creencias de que nos visitaran las ánimas de quienes tuvieron una vida ejemplar, la celebración conjuga alegría alejada del dolor, se humea el altar porque la ofrenda es dedicada a los familiares muertos, se ofrece agua y pulque en un jarrito de barro nuevo de color negro que significa luto y al ser elemento natural los muertos podrán saciar su sed, una veladora significa un finado, se agrega unas mas por alguna anima sola, dichas veladoras son hechas con aceite de nabo seco, recolectado previamente, el aceite natural significa trabajo y amor al campo, las calaveras representan a una persona fallecida, el maíz representa la cosecha, una faja bordada es símbolo del equilibrio, elegantes sahumerios del cual emerge el humo del incienso de copal simboliza el paso de la vida a la muerte, igual se coloca el objeto más preciado o que mas gustaba utilizar el difunto, se complementa el altar con el delicioso pan de muerto, frutas como un presente de la naturaleza, flores para la bienvenida del alma, cirios y platillos basados en el gusto de la persona que honran.

EL DIA DOS SIMBOLIZA LA UNION DE LOS OTOMIES DE IXTENCO

El dia dos de noviembre, es el último acto donde se simboliza la unión de los otomíes de Ixtenco, esto mediante la visita acostumbrada entre familias y amigos, quienes comparten parte de la ofrenda y en la convivencia se realiza un intercambio de comida, pan y fruta, esto puede durar varios días, se toma como una muestra de cariño por la persona fallecida según la casa que se visita, hay que recordar que en la época prehispánica la duración del culto a los muertos tardaba cuarenta días. deseando que el aroma de las flores perdure como un encanto para siempre, ademas del deposito de flores en las tumbas que suele ser acompañado por rezos de los familiares y colocando alfombras de petalos de rosa con esto dandoles la despedida y guiandolos en su camino.
 
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